La excepción se llama Polonia
Noticias de Inversión en Polonia
05 de Marzo del 2010
La excepción se llama Polonia
El tirón del consumo y los fondos europeos salvan al país de la recesión en 2009.
Polonia abrazó el capitalismo hace sólo dos décadas, pero ya ha conseguido dar una lección a las grandes economías europeas. El producto interior bruto (PIB) del antiguo país comunista fue el único de la UE que creció el año pasado, mientras gigantes como Reino Unido, Alemania y Francia se hundían en los números rojos. La fortaleza de la economía polaca le ha permitido aguantar el huracán de la crisis.
Los analistas señalan
varias razones para explicar que lo haya hecho
mejor que los demás. En primer lugar, las exportaciones sólo
representan un 40% del PIB, un peso muy inferior al de otros países
emergentes de Europa central y del este. "La economía polaca siempre ha
sido relativamente cerrada, y eso ha limitado el impacto de una crisis
internacional como ésta", explica en conversación telefónica Jakub
Borowski, economista jefe de Invest Bank.
Junto a este blindaje,
también ha beneficiado a Polonia el tirón del consumo interno, la
depreciación -no descontrolada- de su moneda, el zloty, que ha
favorecido las ventas al exterior, y la llegada de fondos europeos, que
han compensado la caída de la inversión privada. Con 2.000 kilómetros
de carreteras planificadas para 2012 (por ejemplo, una autovía que
unirá Berlín y Varsovia), los grandes proyectos de infraestructuras son
una de las claves de la resistencia polaca. "La Eurocopa 2012, que se
celebrará en Polonia y Ucrania, ha servido para evitar que el temor a
la crisis paralizara los proyectos, que son de vital importancia para
el futuro económico", añade Borowski.
Las causas de la excepción
polaca no acaban ahí. El paro ha crecido, pero menos que en otros
países europeos y, en lo político, el país goza de una gran estabilidad
-un Gobierno de centroderecha con mayoría parlamentaria-, un fenómeno
muy poco habitual entre sus vecinos ex comunistas. "Polonia es más
resistente a la crisis de las instituciones financieras internacionales
porque su economía está basada en los fundamentos sólidos de pequeñas y
medianas empresas que son muy activas en el mercado nacional", añade
Zbigniew Pisarski, presidente de la Fundación Casimir Pulaski. "Otra
razón es el hecho de que el sistema bancario es restrictivo y requiere
a las entidades que operan en Polonia que aseguren sus operaciones en
los mercados internacionales, lo que ha protegido al sistema de la
deuda de alto riesgo de EE UU", afirma.
Otros analistas añaden
otro elemento que explica la bonanza: que se ha hecho a costa de elevar
el déficit público, que amenaza con convertirse en el principal
problema para el Gobierno de Varsovia. "Una de las razones por las que
Polonia lo está haciendo mejor que otros países es porque las
autoridades han proporcionado más estímulos fiscales, frente a otros
países que se han centrado más en controlar el déficit", opina Pasquale
Diana, analista de Morgan Stanley.
Desde su ingreso en la Unión
Europea, en mayo de 2004, Polonia ha crecido a buen ritmo (una media
del 5% anual, salvo el año pasado, que oficialmente creció un 1,7%, por
encima de lo previsto por el Fondo Monetario Internacional). En 2008,
la economía polaca ocupaba el puesto 18 en la clasificación mundial, y
ya es la novena de la UE. Desde su ingreso en el club comunitario, el
PIB por habitante ha pasado del 50% al 56% de la media europea, pese a
que los salarios siguen siendo bajos (800 euros de media).
Todo
ello lo ha hecho manteniendo relativamente a raya el déficit público.
Así que el Gobierno ha tenido cierto margen para hacer frente a la
crisis, pero a costa de las cuentas públicas, que se han resentido por
la caída de los ingresos fiscales y el aumento del gasto en
prestaciones sociales. El déficit, que estaba en el 1,9% en 2007,
escaló al 6% el año pasado y hasta el 7% en 2010, según la previsión
oficial.
"El déficit es probablemente la mayor preocupación de
los mercados ahora mismo. Ha ido creciendo de forma estable durante los
últimos años, por encima de las previsiones oficiales. Se debe a una
combinación de políticas fiscales de apoyo a la economía y también por
la desaceleración económica", afirma Pasquale Diana.
El objetivo
del Gobierno es reducir el déficit al 3% en 2012, para intentar entrar
en la zona euro entre 2014 y 2015. Para conseguirlo, acaba de anunciar
un plan para limitar el gasto público y acelerar el plan de
privatizaciones, por el que el Gobierno prevé ingresar 37.000 millones
de zloty (9.000 millones de euros) entre 2009 y 2010, algo que, a la
vista de la coyuntura económica, no parece nada fácil.
Reformas para ser
un 'tigre'
Nadie niega en Polonia
que el país necesita reformas. La burocracia es
un lastre, y la red de carreteras es una de las más obsoletas de la UE.
Ése ha sido uno de los motivos por los que la inversión extranjera ha
sido inferior en Polonia que en otros países emergentes de la región,
como la República Checa y Eslovaquia.
"Polonia no es un tigre
todavía, porque necesita llevar a cabo reformas en las pensiones, en
las infraestructuras...", explica Jakub Borowski, de Invest Bank.
Impulsar la investigación y modernizar la educación son otros de los
puntos pendientes.
La decisión del primer ministro, Donald Tusk,
de no presentarse a las elecciones presidenciales del otoño y centrarse
en el Gobierno ha sido bien recibida por los mercados. Los críticos
afirmaban que el Ejecutivo no ponía en marcha medidas impopulares por
temor a que perjudicara al partido en el poder, la Plataforma Cívica
(liberales de centroderecha), en los comicios presidenciales.
"El
verdadero poder en Polonia recae sobre el primer ministro y no en el
presidente, y sería arriesgado cambiar ahora al primer ministro, a la
vista de lo que ha conseguido", opina Zbigniew Pisarski, de la
Fundación Casimir Pulaski. Los analistas coinciden en que Polonia
sigue teniendo un atractivo para los inversores, con un mercado de 38
millones de personas y uno de los costes laborales más bajos de la UE.
En la región, sólo el mercado laboral de Rumania es más barato. "Tras
2012, Polonia será un tigre", afirma Borowski.